Cuando tu espacio está vacío, estás dejando dinero sobre la mesa
A casi todos los anfitriones les pasa lo mismo: entre semana hay horas valle, temporadas más flojas o días en los que el espacio está “perfecto”… pero sin uso. Y eso, en la práctica, significa una cosa: capacidad infrautilizada.
Lo interesante es que, mientras muchos espacios buscan llenar huecos con el cliente particular, el mercado corporativo funciona diferente: las empresas pagan por la experiencia, reservan con planificación y, cuando encuentran un sitio que les encaja, repiten. No buscan “lo más barato”. Buscan que salga bien.
Por eso, en 2026 hay una oportunidad muy clara para bodegas, restaurantes, hoteles, coworkings, salas, fincas y azoteas: convertir el espacio en una línea de ingresos adicional, sin renunciar a la actividad principal.
El cambio clave: dejar de pensar “alquiler” y empezar a pensar “formato”
Hay espacios que no se ven a sí mismos como venues, y sin embargo encajan de maravilla en formatos corporativos que se hacen cada semana:
- Un restaurante con sala privada puede ser el lugar perfecto para cenas de dirección, comidas de equipo o encuentros con clientes.
- Una bodega puede transformarse en una experiencia de marca (cata + cena + charla) que las empresas valoran muchísimo.
- Un coworking no solo sirve para trabajar: también es ideal para workshops, formaciones, dinámicas de equipo y sesiones de estrategia.
- Un hotel (especialmente boutique) puede monetizar espacios que, de otro modo, quedan infrautilizados fuera de temporada alta.
- Una azotea puede convertirse en el escenario de afterworks, cócteles o presentaciones en formato reducido.
La clave no es “ser creativo”. La clave es ser útil para un evento profesional.
“Vale, pero… ¿qué me pide una empresa para reservar?”
Las empresas no suelen pedir cosas raras. Lo que piden es claridad y confianza.
Quieren saber, antes de escribirte:
- si el espacio encaja por localización (accesos, zona, facilidad para llegar),
- si encaja por aforo (y si es realista para el tipo de montaje),
- si encaja por precio (rangos que les permitan decidir rápido),
- y si encaja por tipo de evento (reunión, cena corporativa, afterwork, workshop, presentación…).
Cuando esas cuatro cosas están claras, el resto fluye: visita, propuesta, cierre.
Y aquí viene lo importante: si no apareces en búsquedas donde la gente filtra por esas variables, no existes para ese cliente.

Donde entra Sedee: visibilidad + demanda corporativa, sin complicarte
En sedee, el cliente (empresa o agencia) busca precisamente con esos filtros:
precio, aforo, localización y tipo de evento/espacio.
Eso significa que tu espacio puede aparecer justo cuando el usuario ya está en “modo decisión”: no está curioseando, está comparando opciones que encajen.
Y como pasa en los marketplaces que funcionan, hay un detalle que marca la diferencia: no necesitas perseguir la demanda. La demanda te encuentra cuando tu ficha está bien planteada.
Este enfoque de “te ayudamos a tener una visión global y filtrar” es justo lo que hace eficaz una plataforma frente a buscar espacio por espacio, uno a uno.
Lo que más dinero te hace ganar (y casi nadie escribe bien)
Aquí no hay magia. Hay dos palancas:
1) Aumentar el número de solicitudes “buenas”
Es decir: solicitudes de empresas que realmente encajan con tu espacio.
Esto se consigue cuando tu anuncio deja clarísimo:
- para qué formatos es ideal,
- qué aforo funciona de verdad,
- y qué rango de precio aplica.
2) Aumentar el valor de cada reserva
Aquí es donde muchos anfitriones pierden ingresos por no estructurarlo como “paquetes” o “extras”:
- “Espacio + café bienvenida”
- “Espacio + cóctel”
- “Espacio + cena privada”
- “Espacio + apoyo técnico”
- “Espacio + coordinación básica”
No es vender humo: es facilitarle al cliente corporativo una solución cerrada.
Un ejemplo realista: cómo un espacio “normal” se convierte en ingresos extra
Imagina un restaurante con una sala bonita que se usa a ratos. Si esa sala se posiciona para:
- reuniones de 12–20 personas,
- comidas de equipo,
- cenas corporativas discretas,
y entra en el radar de agencias y empresas… ya no compite como “restaurante”, compite como solución para eventos.
Lo mismo con una bodega o un coworking: si la ficha y el enfoque están alineados al cliente corporativo, empiezas a notar un patrón muy concreto:
- reservas en días valle,
- grupos que repiten,
- solicitudes de mayor ticket,
- y eventos que se cierran con menos fricción.

Tu espacio no tiene que cambiar. Tu estrategia, sí.
No se trata de convertir tu negocio en otra cosa. Se trata de activar una vía de ingresos que ya existe en el mercado corporativo, y hacerlo de forma ordenada.
Si tienes un espacio con potencial (bodega, restaurante, hotel, coworking, finca, azotea o sala), la pregunta no es si puede generar ingresos extra. La pregunta es:
¿Estás apareciendo donde te buscan las empresas?
En Sedee, la búsqueda se hace por precio, aforo, localización y tipo de evento/espacio, justo lo que un cliente corporativo necesita para decidir.
📍 Si quieres que tu espacio empiece a recibir solicitudes de empresas, empieza por ahí: Sedee.